Amigos, despues de la indinacion que tengo debido a las reiteradas tonterias que publican algunos diarios que se las dan profesionales y que obtenienen declaraciones sin consultar a las fuentes (debido a que Aramis Fuster ha instalado su ilegal gabinete de atencion al cliente en la redaccion) os adjunto en catala uno de los correos /queja enviados a este fantastico periodico de referencia en la comarca de les Garrigues, en el que de tanto en tanto, uno de los redactores, se ve que inspirado en los diarios gratuitos, tiene algun que otro desliz o quiza inspiracion. No me gustaria creer que lo que en dicho diario se vierte, va en funcion de rellenar el espacio en blanco que queda. A la vez, felicitamos a los diarios como Segre o La Mañana que como verdaderos profesionales, tienen suficiente etica para llamar e informarse.
Benvolguts,
refenret a la not´´icia sobre la setmana cultural de l'Albages, en el diari publicat el dia 25 de juny, essent la segona publicacio amb referencia al llargmetratge El Pantano., voldriem demanar-vos que per eviar errors i informacio erronea o d'interpretacio de la informacio (com ja va passar en l'anterior article) us dirigiu algun dia a parlar amb les fonts que citeu.
Com ja han publicat altres diaris, els quals a diferencia de vosaltres, tenen l'etica de posar-se en contacte almenys amb produccio i no amb un dels patrocinadors, volem deixar clar que la pel·licula no es pas de terror. Sino que es tracta d'un drama familiar de 70 minuts inspirat en una miniserie de produccio propia amb el mateix nom.
Referent al nom de la nostra productora, si per escriure l'altra noticia vareu fer us almenys de la pagina web, sabreu que ens diem Salvages Audivio (amb accent a la e, tot i que aquest PC no em permeti remarcar les vocals). Si haguessiu fet la feina de sempre, la que fa un periodista, la qual no posem en dubte pero amb el nosatre cas ens suscita, tambe sabrieu que la trama es va fer publica al diari Segre, i que el que hi ha a la web es una miniserie.
Acceptem els possibles errors en una primera informacio, pero en aquestes alçades no acceptarem pas que es torni a tergiversar la informacio, almenys de forma explicita de nou. Us demanem que si heu de tornar a publicar una cosa semblant o relacionada amb nosaltres no ho feu si abans no us poseu en contacte amb les fonts. ´´Es molt desagradable veure cites que tu no has fet en un mitja de publicacio, i molt desagradable per persones que estudien periodisme durant 4 anys que a l'hora de la veritat una redaccio de diari funcioni d'aquesta forma. A la llarga perjudicial i desautoritzant.
Esperem, almenys, una resposta.
Res mes, passin un Bon Dia.
Salut.
Francesc Mir
Departament de produccio
Salvages Audivio
,C/ Santiago Russiñol 9 (Baixos)
25155 l'Albages Lleida
651939518
miércoles, 30 de junio de 2010
viernes, 25 de junio de 2010
REPORTAJE LITERARIO (Ficcion) Alerta con los casinos online!
REPORTAJE: DELITOS TELEMÁTICOS
Acoso a la identidad
Autor: Víctor Masip
El uso extendido de las nuevas tecnologías son una de las armas preferidas por los delincuentes que utilizan Internet para beneficiarse económicamente. El hombre ha sabido siempre sacar doble provecho a los adelantos tecnológicos, aunque la mayoría de las veces no sea para hacer un uso lícito. Los timos y fraudes a través de la red están a la orden del día. La tentación y candidez de cada vez más gente ávida de dinero rápido, que cede con facilidad a ofertas de este tipo, facilita el trabajo a los timadores. Las lagunas legales, el anonimato que proporciona Internet, la sencillez y la crisis financiera que nos azota en la actualidad, contribuyen a generar un perfecto ecosistema para estas prácticas.
Son las cinco y veinte minutos de la tarde, Isabel llega a su domicilio cansada y sudando a mares. Se quita su chaqueta de hilo, la dobla con delicadeza y la guarda en el armario que está junto a la puerta. Lo mismo hace con el bolso y el pañuelo púrpura atado al cuello. Su primer destino, el baño, no sin antes hacer un alto en su habitación para darle al interruptor del ordenador. Se sitúa delante del lavabo y levanta la cabeza lentamente encontrándose con su ajado reflejo. Su aspecto revela una clara mezcla de debilidad, agotamiento y resignación. Sustituye la vestimenta de calle por un atuendo doméstico, camisón veraniego de colores y clarks blancos de farmacia.
Isabel es una mujer soltera de poco más de medio siglo . Su timidez por el sexo opuesto la condujo a planear una vida alejada de los hombres, centrada en proyectos laborales y superaciones personales que según ella, reemplazaban el vacío sexual. Hace cosa de año y medio, su monótona pero acomodada vida dio un giro, cogiéndola de imprevisto, destruyendo por completo sus esquemas y fundamentos en los que se había basado.
Hija única, inició los estudios de magisterio pero abandonó la carrera para trabajar como contable en el Hotel Real de Lleida. Federico, su padre, arquitecto de profesión, les dejó cuando ella tenia veinticuatro años. Así pues, tuvo que acarrear con todas las responsabilidades.
No ha conocido ningún otro oficio. Empezó, la hicieron fija y la ascendieron, y así hasta que el doce de abril de 2008 el destino le jugó la peor de las cartas. La crisis financiera acabó con su empleo, arrastrando consigo las ilusiones y ganas de vivir. Por si esto fuera poco, su madre falleció a las dos semanas de conocer la noticia quedándose sola, sin trabajo y con una herencia de unos dieciocho mil euros que pronto acabaría por consumir.
Isabel se pasa las mañanas encerrada en su casa, no mantiene apenas contacto con sus escasas amistades. Únicamente sale a la calle para comprar y hacer recados de urgencia. Sabe en todo momento que lo que está haciendo esta mal, por eso algunas tardes puntuales como la de hoy, hace un esfuerzo para sacar lo mejor de dentro e inicia una procesión por distintos puntos de la ciudad para encontrar una nueva ocupación. Lo hace únicamente para no sentirse culpable y hacerle creer al subconsciente que aunque la suerte no le acompañe su actitud positiva sigue en pie. Lo cierto es que verdaderamente da por seguro que va a volver a casa tal como ha salido y que estas escapadas son solo una mera excusa para olvidarse por un rato de todo lo que la perturba y la deprime cuando está recluida en su hogar.
No tiene padres, pareja, hijos, empleo, nada por lo que luchar. Hace unos meses que se refugia plenamente en su viejo ordenador, al que le ha ido otorgando varios roles. Primero lo usaba para terminar el trabajo acumulado los fines de semana, fue la excusa para comprarlo y familiarizarse con las nuevas tecnologías e Inernet. Cuando la despidieron del hotel, invirtió tiempo elaborando currículums con la esperanza de que pronto la iban a llamar para algún trabajillo de oficinista. Ahora, el ordenador se ha convertido en una máquina de juego, y lo único que invierte y pierde son altas cantidades de dinero. Basta con enchufarlo, acceder a las páginas de ocio, registrarse, pulsar un botón y rellenar los datos bancarios para hacer efectivo el depósito. Algo sencillo, rápido, fácil y cada vez más divertido con la esperanza de que este se multiplique.
La adicción a los casinos de Internet se ha convertido en la principal fuente para canalizar los malos momentos, angustias y penas. A largo plazo todo esto va a repercutir negativamente en su vida, pero se siente tan perdida que prefiere hacerle oídos sordos al destino. Sin embargo, de lo que no es consciente, es que pronto va a perder lo único que conservaba. Su identidad.
Como cada día laborable, el despertador de Josep Antoni se dispara a las seis menos diez de la mañana. Tiene el tiempo justo para almorzar, vestirse y dar-le un beso de despedida a su chica, que le tomará el relevo dos horas más tarde. Es un joven policía de treinta años, y lleva dos compartiendo casa con Gemma, directora de una pequeña escuela de primaria situada a unos quince kilómetros de la capital del Segrià.
Los dos se conocieron muy jóvenes. Él nació en un pequeño pueblo de no más de quinientos habitantes situado en el corazón de la comarca de Les Garrigues. Ella lo visitaba los fines de semana cuando venia de Barcelona con sus tíos y primos a arreglar una casita de piedra que habían comprado, como premio a una futura jubilación cada vez más cercana.
La concesión de la plaza para trabajar como agente de la Brigada de Investigaciones Tecnológicas de la policía nacional que obtuvo Josep Antoni, se convirtió en la excusa perfecta para iniciar una nueva etapa juntos en un cómodo loft emplazado en una zona céntrica del barrio de Pardinyes.
Tuvo que esperar cinco años des de que entró en el cuerpo nacional de policía, pero al fin su sueño se había cumplido. Atrás quedan los días y las noches de duro estudio y capacitación, asumiendo que cada peldaño que con tanto esfuerzo superaba, podía perderse en cuestión de segundos, incluso estando ya en lo más alto de la cumbre del éxito. Finalmente se hizo con una de las dos plazas que se ofertaban.
Su puesto de trabajo se sitúa en una segunda planta, la oficina B de la delegación de la Policía Nacional de Lleida. La Brigada de Investigación Tecnológica conocida como BIT, nació en el año 1995 con la finalidad de investigar los delitos que se cometen a través de Internet. A penas cuenta con una equipo de treinta funcionarios repartidos por todo el territorio español, no obstante, la plantilla se aumentó coincidiendo con la llegada de la crisis económica y financiera. Trabajan estrechamente con organizaciones sin ánimo de lucro formadas por personas anónimas que colaboran aportando datos e informaciones sobre posibles delitos que se cometen en la red.
Cada miembro de la BIT de Lleida asume una sección: especializados en protección al menor, defensa de la propiedad intelectual, seguridad lógica, fraude en el uso de las telecomunicaciones y fraudes de Internet. Esta última es de la que se encarga Josep Antoni.
Durante los dos años ha participado en más de sesenta operaciones centrándose especialmente en los casos que involucran a los ciudadanos de su provincia. Por ejemplo, si recibe el aviso de las oficinas centrales de Barcelona o Madrid en que hay implicados un cierto número de delincuentes y víctimas localizadas en la demarcación de Lleida, concentra gran parte de sus esfuerzos en la identificación exclusiva de estos individuos, no sin dejar de desatender la trama global de la operación. Con su experiencia, puede confirmar que tanto el número de delitos como su complejidad va incrementándose de manera exponencial, por lo tanto el oficio requiere un reciclaje y actualización constantes. Con el uso de las nuevas tecnologías se pueden cometer infracciones e ilegalidades de cualquier tipo.
Josep Antoni llega cada mañana de los primeros. Saluda a las compañeras de recepción, coge un botellín de agua y se dirige a su planta. La oficina está situada a la izquierda de la sala, en el rincón inferior. Aprovecha el corcho de las paredes para colgar fotos, dibujos, esquemas para crear un entorno de trabajo cómodo y familiar. El escritorio consta de dos pisos. En el tablón superior se pueden contar tres pantallas de ordenador: la de la izquierda se utiliza como localizador IP, con el fin de plasmar sobre un mapa el perímetro estimado donde se está cometiendo una infracción y conocer los datos personales del titular de línea.
La del medio para navegar por la red y la tercera contiene un programario para descifrar códigos y filtrar archivos. Junto a esta hay una cartulina con más quince números de teléfono.
La parte inferior contiene un tramado de cables que conectan con el servidor central, los teclados y ratones, un teléfono con manos libres, un par de archivadores y unos folios con garabatos hechos a rotulador permanente. Los lados de la mesa están rodeados por tres armarios de poco más de metro y medio. Encima se distingue una impresora láser sumergida parcialmente entre montones de papel y carpetas polvorientas.
La tarea de hoy, consiste en hacerse pasar por usuario novato de una página web sospechosa de blanquear dinero negro. Este portal promete ingresar en la cuenta bancaria del usuario una alta suma de dinero con la condición de que el titular ingrese el setenta por ciento de dicha cantidad en otra cuenta secundaria. Y por último revisar el correo electrónico activado recientemente a disposición de los internautas.
La habitación de Isabel es una mezcla heterogénea de sonidos. En la penumbra ligeramente iluminada por los rayos del monitor, nuestra marchitada cincuentona parece estar mecanizada y dotada de multifunción. Con una cuchara en la mano izquierda, espachurra una magdalena contra el cristal del vaso, a medio llenar de leche y café. Los dedos de la mano derecha parecen danzar al ritmo de los números que cada tres segundos perora una voz artificial, alternando unas veces el clic-clic del ratón con el claff de la letra A, un tanto sobeteada.
Todo transcurre con la habitual normalidad hasta que la binguera virtual se ve obligada a hacer un alto para comprar más cartones. Una operación sencilla que ha repetido en un par de ocasiones una vez agotados los treinta euros de prueba, que el casino regalaba al afiliarse.
Esta vez lo hace sin recelo. Unos cien euros más no van a arruinar-la. Con un poco de suerte, esa misma tarde los va a multiplicar por diez. Ahora comprende que la clave está en apostar cantidades más altas, no como las dos veces anteriores, que apostando de euro en euro veía como su parné acababa en cifras negativas a los dos días.
En la parte superior izquierda se distingue un hipervínculo aislado. Un botón rojo con las palabras “Ampliar Depósito” en versalitas, seguido del dibujo de un marcianito empujando un carro de la compra. Isabel sacó del cajón la libreta para echarle un vistazo a los dígitos bancarios y rellenar el formulario. Unos seis minutos fueron suficientes. Solamente faltaba revisar si todo estaba correcto y confirmar. El icono del reloj de arena se desvaneció para mostrar un mensaje en rojo: “Los datos que ha introducido no coinciden con el titular de esta cuenta”. Era la primera vez en dos meses de juego que el ordenador le reportaba un error. Repitió el proceso unas doce veces sin éxito, hasta llegar a un punto de desesperación e impaciencia más por el hecho de no poder continuar con la partida, que por el problema real que se le venía encima. Optó por registrarse con otro apodo y seguir apostando con el importe de bienvenida.
Una semana más tarde, Isabel recibe una carta procedente de Dubai. En el remitente se puede leer el nombre de una empresa de telecomunicaciones. El escrito le informa de que sólo dispone de una semana para ingresar tres mil euros en un número de cuenta que le facilitaban. De lo contrario, la compañía tomará las pertinentes medidas legales y será incluida en una lista de morosos. El aviso viene complementado con varias llamadas a cobro revertido en que una joven teleoperadora cambia su dulzura por un tono amenazador que le aconseja que efectúe en breve la transferencia o su línea telefónica quedará anulada, repitiendo en más de una ocasión que la empresa tiene pleno conocimiento de dónde vive y que vendrán a hacerle una visita.
A Isabel le han anulado la cuenta bancaria. Cada dos días le llegan facturas, notificaciones, de cargos que no ha contratado. Le han suplantado la identidad. Sigue conservando sus papeles y número de identificación pero alguien que vaga por algún rincón del mundo, tiene poder para actuar como si de una réplica de Isabel se tratara. Las autoridades tienen pleno conocimiento de la situación en que se encuentra.
Lo triste del caso es que un número creciente de delitos como el que sufre el testimonio están catalogados como altamente complejos y actualmente es imposible que la policía pueda hacer algo al respecto. Estas empresas fantasma se ven favorecidas por los vacíos legales y la deslocalización que permite Internet, jugando carta blanca con la candidez de las personas que se ven tentadas a aceptar falsas ofertas para rehuir de los problemas económicos que acarrea actualmente nuestra sociedad. Pudiendo moverse con total tranquilidad ya que un setenta por ciento de estas actividades ilegales se efectúan en paraísos fiscales y nunca se podrá conocer quién está detrás de estos negocios. Ya sea un grupo perfectamente coordinado o una única persona que aprovecha sus conocimientos informáticos para hacerse rico.
El periodista y criminólogo Mario Piñol conoce con exactitud el testimonio de Isabel, incluido en una lista cada vez más larga de casos en los que por el momento, nada se puede hacer. El fundador de “Detectives Internautas”, una asociación sin ánimo de lucro que asesora mediante consultoría a empresas, personas físicas y organizaciones interesadas en defender su identidad, reputación y contenidos de Internet, parte del concepto que todo ciudadano tiene derecho a defender y proteger su identidad legítima en Internet.
Josep Antoni y Mario trabajan conjuntamente para que cada uno de estos casos no caiga en un pozo sin fondo, ni se pierdan en archivadores y carpetas encerrados dentro de un armario. Han de permanecer siempre encima de la mesa, bien visibles, a la espera de que en el momento más inesperado puedan solucionarse o servir de ejemplo para no tropezar en los mismos errores en un futuro. Mantienen contacto diáriamente con el fin de compartir información y comunicar sus avances de investigación.
Ramon Oró se ha pasado de bando, hace casi nueve meses que ha salido de la prisión. Acusado de participar en una red que creaba virus para descifrar claves y contraseñas personales, este informático colabora estrechamente con Mario Piñol. Tiene capacidad para conocer las tácticas que emplean muchos delincuentes. Pero lo cierto es que mientras no exista una solución para dichas ilegalidades, el Observatorio velará por concienciar a la sociedad de los peligros que acarrea facilitar hasta cierto punto, datos claves de nuestra identidad, ceder a ofertas tentadoras y poner en conocimiento el lado oscuro de la red.
Acoso a la identidad
Autor: Víctor Masip
El uso extendido de las nuevas tecnologías son una de las armas preferidas por los delincuentes que utilizan Internet para beneficiarse económicamente. El hombre ha sabido siempre sacar doble provecho a los adelantos tecnológicos, aunque la mayoría de las veces no sea para hacer un uso lícito. Los timos y fraudes a través de la red están a la orden del día. La tentación y candidez de cada vez más gente ávida de dinero rápido, que cede con facilidad a ofertas de este tipo, facilita el trabajo a los timadores. Las lagunas legales, el anonimato que proporciona Internet, la sencillez y la crisis financiera que nos azota en la actualidad, contribuyen a generar un perfecto ecosistema para estas prácticas.
Son las cinco y veinte minutos de la tarde, Isabel llega a su domicilio cansada y sudando a mares. Se quita su chaqueta de hilo, la dobla con delicadeza y la guarda en el armario que está junto a la puerta. Lo mismo hace con el bolso y el pañuelo púrpura atado al cuello. Su primer destino, el baño, no sin antes hacer un alto en su habitación para darle al interruptor del ordenador. Se sitúa delante del lavabo y levanta la cabeza lentamente encontrándose con su ajado reflejo. Su aspecto revela una clara mezcla de debilidad, agotamiento y resignación. Sustituye la vestimenta de calle por un atuendo doméstico, camisón veraniego de colores y clarks blancos de farmacia.
Isabel es una mujer soltera de poco más de medio siglo . Su timidez por el sexo opuesto la condujo a planear una vida alejada de los hombres, centrada en proyectos laborales y superaciones personales que según ella, reemplazaban el vacío sexual. Hace cosa de año y medio, su monótona pero acomodada vida dio un giro, cogiéndola de imprevisto, destruyendo por completo sus esquemas y fundamentos en los que se había basado.
Hija única, inició los estudios de magisterio pero abandonó la carrera para trabajar como contable en el Hotel Real de Lleida. Federico, su padre, arquitecto de profesión, les dejó cuando ella tenia veinticuatro años. Así pues, tuvo que acarrear con todas las responsabilidades.
No ha conocido ningún otro oficio. Empezó, la hicieron fija y la ascendieron, y así hasta que el doce de abril de 2008 el destino le jugó la peor de las cartas. La crisis financiera acabó con su empleo, arrastrando consigo las ilusiones y ganas de vivir. Por si esto fuera poco, su madre falleció a las dos semanas de conocer la noticia quedándose sola, sin trabajo y con una herencia de unos dieciocho mil euros que pronto acabaría por consumir.
Isabel se pasa las mañanas encerrada en su casa, no mantiene apenas contacto con sus escasas amistades. Únicamente sale a la calle para comprar y hacer recados de urgencia. Sabe en todo momento que lo que está haciendo esta mal, por eso algunas tardes puntuales como la de hoy, hace un esfuerzo para sacar lo mejor de dentro e inicia una procesión por distintos puntos de la ciudad para encontrar una nueva ocupación. Lo hace únicamente para no sentirse culpable y hacerle creer al subconsciente que aunque la suerte no le acompañe su actitud positiva sigue en pie. Lo cierto es que verdaderamente da por seguro que va a volver a casa tal como ha salido y que estas escapadas son solo una mera excusa para olvidarse por un rato de todo lo que la perturba y la deprime cuando está recluida en su hogar.
No tiene padres, pareja, hijos, empleo, nada por lo que luchar. Hace unos meses que se refugia plenamente en su viejo ordenador, al que le ha ido otorgando varios roles. Primero lo usaba para terminar el trabajo acumulado los fines de semana, fue la excusa para comprarlo y familiarizarse con las nuevas tecnologías e Inernet. Cuando la despidieron del hotel, invirtió tiempo elaborando currículums con la esperanza de que pronto la iban a llamar para algún trabajillo de oficinista. Ahora, el ordenador se ha convertido en una máquina de juego, y lo único que invierte y pierde son altas cantidades de dinero. Basta con enchufarlo, acceder a las páginas de ocio, registrarse, pulsar un botón y rellenar los datos bancarios para hacer efectivo el depósito. Algo sencillo, rápido, fácil y cada vez más divertido con la esperanza de que este se multiplique.
La adicción a los casinos de Internet se ha convertido en la principal fuente para canalizar los malos momentos, angustias y penas. A largo plazo todo esto va a repercutir negativamente en su vida, pero se siente tan perdida que prefiere hacerle oídos sordos al destino. Sin embargo, de lo que no es consciente, es que pronto va a perder lo único que conservaba. Su identidad.
Como cada día laborable, el despertador de Josep Antoni se dispara a las seis menos diez de la mañana. Tiene el tiempo justo para almorzar, vestirse y dar-le un beso de despedida a su chica, que le tomará el relevo dos horas más tarde. Es un joven policía de treinta años, y lleva dos compartiendo casa con Gemma, directora de una pequeña escuela de primaria situada a unos quince kilómetros de la capital del Segrià.
Los dos se conocieron muy jóvenes. Él nació en un pequeño pueblo de no más de quinientos habitantes situado en el corazón de la comarca de Les Garrigues. Ella lo visitaba los fines de semana cuando venia de Barcelona con sus tíos y primos a arreglar una casita de piedra que habían comprado, como premio a una futura jubilación cada vez más cercana.
La concesión de la plaza para trabajar como agente de la Brigada de Investigaciones Tecnológicas de la policía nacional que obtuvo Josep Antoni, se convirtió en la excusa perfecta para iniciar una nueva etapa juntos en un cómodo loft emplazado en una zona céntrica del barrio de Pardinyes.
Tuvo que esperar cinco años des de que entró en el cuerpo nacional de policía, pero al fin su sueño se había cumplido. Atrás quedan los días y las noches de duro estudio y capacitación, asumiendo que cada peldaño que con tanto esfuerzo superaba, podía perderse en cuestión de segundos, incluso estando ya en lo más alto de la cumbre del éxito. Finalmente se hizo con una de las dos plazas que se ofertaban.
Su puesto de trabajo se sitúa en una segunda planta, la oficina B de la delegación de la Policía Nacional de Lleida. La Brigada de Investigación Tecnológica conocida como BIT, nació en el año 1995 con la finalidad de investigar los delitos que se cometen a través de Internet. A penas cuenta con una equipo de treinta funcionarios repartidos por todo el territorio español, no obstante, la plantilla se aumentó coincidiendo con la llegada de la crisis económica y financiera. Trabajan estrechamente con organizaciones sin ánimo de lucro formadas por personas anónimas que colaboran aportando datos e informaciones sobre posibles delitos que se cometen en la red.
Cada miembro de la BIT de Lleida asume una sección: especializados en protección al menor, defensa de la propiedad intelectual, seguridad lógica, fraude en el uso de las telecomunicaciones y fraudes de Internet. Esta última es de la que se encarga Josep Antoni.
Durante los dos años ha participado en más de sesenta operaciones centrándose especialmente en los casos que involucran a los ciudadanos de su provincia. Por ejemplo, si recibe el aviso de las oficinas centrales de Barcelona o Madrid en que hay implicados un cierto número de delincuentes y víctimas localizadas en la demarcación de Lleida, concentra gran parte de sus esfuerzos en la identificación exclusiva de estos individuos, no sin dejar de desatender la trama global de la operación. Con su experiencia, puede confirmar que tanto el número de delitos como su complejidad va incrementándose de manera exponencial, por lo tanto el oficio requiere un reciclaje y actualización constantes. Con el uso de las nuevas tecnologías se pueden cometer infracciones e ilegalidades de cualquier tipo.
Josep Antoni llega cada mañana de los primeros. Saluda a las compañeras de recepción, coge un botellín de agua y se dirige a su planta. La oficina está situada a la izquierda de la sala, en el rincón inferior. Aprovecha el corcho de las paredes para colgar fotos, dibujos, esquemas para crear un entorno de trabajo cómodo y familiar. El escritorio consta de dos pisos. En el tablón superior se pueden contar tres pantallas de ordenador: la de la izquierda se utiliza como localizador IP, con el fin de plasmar sobre un mapa el perímetro estimado donde se está cometiendo una infracción y conocer los datos personales del titular de línea.
La del medio para navegar por la red y la tercera contiene un programario para descifrar códigos y filtrar archivos. Junto a esta hay una cartulina con más quince números de teléfono.
La parte inferior contiene un tramado de cables que conectan con el servidor central, los teclados y ratones, un teléfono con manos libres, un par de archivadores y unos folios con garabatos hechos a rotulador permanente. Los lados de la mesa están rodeados por tres armarios de poco más de metro y medio. Encima se distingue una impresora láser sumergida parcialmente entre montones de papel y carpetas polvorientas.
La tarea de hoy, consiste en hacerse pasar por usuario novato de una página web sospechosa de blanquear dinero negro. Este portal promete ingresar en la cuenta bancaria del usuario una alta suma de dinero con la condición de que el titular ingrese el setenta por ciento de dicha cantidad en otra cuenta secundaria. Y por último revisar el correo electrónico activado recientemente a disposición de los internautas.
La habitación de Isabel es una mezcla heterogénea de sonidos. En la penumbra ligeramente iluminada por los rayos del monitor, nuestra marchitada cincuentona parece estar mecanizada y dotada de multifunción. Con una cuchara en la mano izquierda, espachurra una magdalena contra el cristal del vaso, a medio llenar de leche y café. Los dedos de la mano derecha parecen danzar al ritmo de los números que cada tres segundos perora una voz artificial, alternando unas veces el clic-clic del ratón con el claff de la letra A, un tanto sobeteada.
Todo transcurre con la habitual normalidad hasta que la binguera virtual se ve obligada a hacer un alto para comprar más cartones. Una operación sencilla que ha repetido en un par de ocasiones una vez agotados los treinta euros de prueba, que el casino regalaba al afiliarse.
Esta vez lo hace sin recelo. Unos cien euros más no van a arruinar-la. Con un poco de suerte, esa misma tarde los va a multiplicar por diez. Ahora comprende que la clave está en apostar cantidades más altas, no como las dos veces anteriores, que apostando de euro en euro veía como su parné acababa en cifras negativas a los dos días.
En la parte superior izquierda se distingue un hipervínculo aislado. Un botón rojo con las palabras “Ampliar Depósito” en versalitas, seguido del dibujo de un marcianito empujando un carro de la compra. Isabel sacó del cajón la libreta para echarle un vistazo a los dígitos bancarios y rellenar el formulario. Unos seis minutos fueron suficientes. Solamente faltaba revisar si todo estaba correcto y confirmar. El icono del reloj de arena se desvaneció para mostrar un mensaje en rojo: “Los datos que ha introducido no coinciden con el titular de esta cuenta”. Era la primera vez en dos meses de juego que el ordenador le reportaba un error. Repitió el proceso unas doce veces sin éxito, hasta llegar a un punto de desesperación e impaciencia más por el hecho de no poder continuar con la partida, que por el problema real que se le venía encima. Optó por registrarse con otro apodo y seguir apostando con el importe de bienvenida.
Una semana más tarde, Isabel recibe una carta procedente de Dubai. En el remitente se puede leer el nombre de una empresa de telecomunicaciones. El escrito le informa de que sólo dispone de una semana para ingresar tres mil euros en un número de cuenta que le facilitaban. De lo contrario, la compañía tomará las pertinentes medidas legales y será incluida en una lista de morosos. El aviso viene complementado con varias llamadas a cobro revertido en que una joven teleoperadora cambia su dulzura por un tono amenazador que le aconseja que efectúe en breve la transferencia o su línea telefónica quedará anulada, repitiendo en más de una ocasión que la empresa tiene pleno conocimiento de dónde vive y que vendrán a hacerle una visita.
A Isabel le han anulado la cuenta bancaria. Cada dos días le llegan facturas, notificaciones, de cargos que no ha contratado. Le han suplantado la identidad. Sigue conservando sus papeles y número de identificación pero alguien que vaga por algún rincón del mundo, tiene poder para actuar como si de una réplica de Isabel se tratara. Las autoridades tienen pleno conocimiento de la situación en que se encuentra.
Lo triste del caso es que un número creciente de delitos como el que sufre el testimonio están catalogados como altamente complejos y actualmente es imposible que la policía pueda hacer algo al respecto. Estas empresas fantasma se ven favorecidas por los vacíos legales y la deslocalización que permite Internet, jugando carta blanca con la candidez de las personas que se ven tentadas a aceptar falsas ofertas para rehuir de los problemas económicos que acarrea actualmente nuestra sociedad. Pudiendo moverse con total tranquilidad ya que un setenta por ciento de estas actividades ilegales se efectúan en paraísos fiscales y nunca se podrá conocer quién está detrás de estos negocios. Ya sea un grupo perfectamente coordinado o una única persona que aprovecha sus conocimientos informáticos para hacerse rico.
El periodista y criminólogo Mario Piñol conoce con exactitud el testimonio de Isabel, incluido en una lista cada vez más larga de casos en los que por el momento, nada se puede hacer. El fundador de “Detectives Internautas”, una asociación sin ánimo de lucro que asesora mediante consultoría a empresas, personas físicas y organizaciones interesadas en defender su identidad, reputación y contenidos de Internet, parte del concepto que todo ciudadano tiene derecho a defender y proteger su identidad legítima en Internet.
Josep Antoni y Mario trabajan conjuntamente para que cada uno de estos casos no caiga en un pozo sin fondo, ni se pierdan en archivadores y carpetas encerrados dentro de un armario. Han de permanecer siempre encima de la mesa, bien visibles, a la espera de que en el momento más inesperado puedan solucionarse o servir de ejemplo para no tropezar en los mismos errores en un futuro. Mantienen contacto diáriamente con el fin de compartir información y comunicar sus avances de investigación.
Ramon Oró se ha pasado de bando, hace casi nueve meses que ha salido de la prisión. Acusado de participar en una red que creaba virus para descifrar claves y contraseñas personales, este informático colabora estrechamente con Mario Piñol. Tiene capacidad para conocer las tácticas que emplean muchos delincuentes. Pero lo cierto es que mientras no exista una solución para dichas ilegalidades, el Observatorio velará por concienciar a la sociedad de los peligros que acarrea facilitar hasta cierto punto, datos claves de nuestra identidad, ceder a ofertas tentadoras y poner en conocimiento el lado oscuro de la red.
miércoles, 16 de junio de 2010
Examenes de la juventud!
La hora de los exámenes ha llegado y este semestre las pruebas son parecidas a las de Saw, pero sin derramar una gota de sangre. Volveré tras este parvo y agetreado período de tiempo. Salud!
jueves, 10 de junio de 2010
Bajo el disfraz de la prostitución
Me gustaría empezar este artículo con una anécdota personal. El bloque donde he vivido durante toda la vida, tiene vistas a un pequeño parque, reformado recientemente. Ha sido desde siempre un lugar de encuentro, diversión y charlas tanto para los niños que salen a jugar después del colegio, madres, adolescentes y gente mayor que pasa las tardes al Sol repitiendo batallitas e historias personales de lo que antaño fueron.
Hace cosa de dos años que al caer la noche, un grupo de prostitutas rumanas invaden el parque. Sé que son extranjeras porqué las oigo des de mi habitación, peleándose a grito pelao con mi vecina Maripaz, una anciana de setenta años afectada de demencia senil.
La pobre Maripaz ha adoptado el rol de defensora de la comunidad, desempeñando tareas que van des de la retirada de preservativos usados de las jardineras, sereno, alarma ahuyentadora y retransmisora de dimes y diretes y acontecimientos nocturnos.
Y es que el fondo la comprendo, no es nada agradable escuchar por la televisión prácticamente a diario, noticias que nos informan de la desarticulación de bandas organizadas, dedicadas al negocio de la prostitución, políticos y personajes famosos involucrados, señoritas ligeras de ropa ofreciendo servicios sexuales las 24horas al lado de colegios i rotondas o el cierre de prostíbulos ilegales situados en los entresuelos de l edificios y un largo etcétera. Vivirlo en primera persona, aun lo es más, aunque mi caso no sea de los más graves, llevamos demasiado tiempo luchando para acabar con esta situación y hasta el momento, no hemos conseguido nada.
Por otra parte, es bien sabido por la mayoría de vecinos, que la hija de Maripaz lleva mucho tiempo recibiendo visitas nocturnas de señores aunque este hecho no haya perjudicado nunca a nadie ni haya ocasionado problemas en el bloque.
Entiendo que haya personas a las que les gustaría vivir en una sociedad en la que todo el mundo conociera a su pareja formal, se casaran y fueran felices sin tener que recurrir a la prostitución. Tenemos que ser realistas, ya que mucha gente no tiene la suerte de satisfacer su necesidad sexual, un instinto primario de todo ser humano, y tenga que recurrir a tirar de bolsillo o tarjeta. Es por eso que creo que nos equivocamos a la hora de focalizar la raíz del problema, hemos de aceptar que el intercambio de favores sexuales ha existido y seguirá existiendo en toda la vida.
Bajo mi punto de vista, lejos de estar de acuerdo o en contra de la prostitución y las diferentes posturas que existen para encontrar una solución que favorezca a la mayoría, podríamos centrar los esfuerzos de todos y encontrar nuevas medidas que frenen (ya no digo poner fin porque es imposible) a toda la red que se ha ido tejiendo durante años en la sombra, escondida bajo el disfraz del término prostitución, al margen de la ley, hasta llegar a un límite desmesurado que abarca todos los ámbitos de nuestra sociedad y en los que a día de hoy, nos encontramos con sus residuos y deshechos. Estoy hablando de todas estas bandas dedicadas al trato de blancas, amas del dinero negro en España, en las que están involucradas gente de fuera y de dentro del país, que engaña, esclaviza, maltrata y juega con los sentimientos de muchachas que se suben al carro en busca de un futuro mejor, y llevar la prostitución al máximo exponente del negocio. Que se ha alimentado de las debilidades de nuestra moral colectiva, debilidades políticas y el doble juego que ejercen los medios de comunicación junto a otras empresas y negocios, lucrándose de ella a cambio de publicidad o financiación.
Hace cosa de dos años que al caer la noche, un grupo de prostitutas rumanas invaden el parque. Sé que son extranjeras porqué las oigo des de mi habitación, peleándose a grito pelao con mi vecina Maripaz, una anciana de setenta años afectada de demencia senil.
La pobre Maripaz ha adoptado el rol de defensora de la comunidad, desempeñando tareas que van des de la retirada de preservativos usados de las jardineras, sereno, alarma ahuyentadora y retransmisora de dimes y diretes y acontecimientos nocturnos.
Y es que el fondo la comprendo, no es nada agradable escuchar por la televisión prácticamente a diario, noticias que nos informan de la desarticulación de bandas organizadas, dedicadas al negocio de la prostitución, políticos y personajes famosos involucrados, señoritas ligeras de ropa ofreciendo servicios sexuales las 24horas al lado de colegios i rotondas o el cierre de prostíbulos ilegales situados en los entresuelos de l edificios y un largo etcétera. Vivirlo en primera persona, aun lo es más, aunque mi caso no sea de los más graves, llevamos demasiado tiempo luchando para acabar con esta situación y hasta el momento, no hemos conseguido nada.
Por otra parte, es bien sabido por la mayoría de vecinos, que la hija de Maripaz lleva mucho tiempo recibiendo visitas nocturnas de señores aunque este hecho no haya perjudicado nunca a nadie ni haya ocasionado problemas en el bloque.
Entiendo que haya personas a las que les gustaría vivir en una sociedad en la que todo el mundo conociera a su pareja formal, se casaran y fueran felices sin tener que recurrir a la prostitución. Tenemos que ser realistas, ya que mucha gente no tiene la suerte de satisfacer su necesidad sexual, un instinto primario de todo ser humano, y tenga que recurrir a tirar de bolsillo o tarjeta. Es por eso que creo que nos equivocamos a la hora de focalizar la raíz del problema, hemos de aceptar que el intercambio de favores sexuales ha existido y seguirá existiendo en toda la vida.
Bajo mi punto de vista, lejos de estar de acuerdo o en contra de la prostitución y las diferentes posturas que existen para encontrar una solución que favorezca a la mayoría, podríamos centrar los esfuerzos de todos y encontrar nuevas medidas que frenen (ya no digo poner fin porque es imposible) a toda la red que se ha ido tejiendo durante años en la sombra, escondida bajo el disfraz del término prostitución, al margen de la ley, hasta llegar a un límite desmesurado que abarca todos los ámbitos de nuestra sociedad y en los que a día de hoy, nos encontramos con sus residuos y deshechos. Estoy hablando de todas estas bandas dedicadas al trato de blancas, amas del dinero negro en España, en las que están involucradas gente de fuera y de dentro del país, que engaña, esclaviza, maltrata y juega con los sentimientos de muchachas que se suben al carro en busca de un futuro mejor, y llevar la prostitución al máximo exponente del negocio. Que se ha alimentado de las debilidades de nuestra moral colectiva, debilidades políticas y el doble juego que ejercen los medios de comunicación junto a otras empresas y negocios, lucrándose de ella a cambio de publicidad o financiación.
martes, 8 de junio de 2010
Excursión escolar
Se respiraba un ambiente diferente a los otros días de Marzo en la pequeña población de l'Albagés. Los primeros rayos de Sol empezaban a iluminar las calles, los edificios, la plaza y en ella una hilera de caritas radiantes. Sonrientes quizá por el nerviosismo, incertidumbre y curiosidad, esperando con ansia la máquina que los transportaría a una nueva experiencia, alejándolos por unos días de su entorno rutinario que tan fielmente cumplían.
Ese día, el pelotón de batas gris y rosa de las nueve menos cuarto, armado con libros y carpetas, que atravesaba la avenida principal hasta llegar al colegio, se había anticipado una hora antes. Aquella mañana los uniformes y mocasines cedían la jornada a una heterogénea gama de chándales, sudaderas, bambas y todo tipo de objetos que conformaban y aderezaban una vestimenta cómoda, ágil y fresca. La multitud se había detenido justo a la mitad del cotidiano recorrido, agrupándose alrededor de la vieja e ignorada estación de autobús, concentrando el particular ambiente sonoro en una reducida porción de espacio.
Esta vez el alboroto lo complementaban el grupo de padres de las criaturas, más impacientados que sus hijos, que les apilaban las mochilas repletas de provisiones en las esquinas de la estructura acristalada y esperaban el momento de la despedida. Algunos con la ropa de trabajo y otros con el carrito de la compra a un lado, hacían fotos o charlaban amigablemente y se animaban a hacer pronósticos y previsiones del viaje.
La algarabía allí formada, no pasaba desapercibida. A esa hora empezaban el turno los trabajadores del molino y el señor Juan, con la camisa azul ducados remangada, pantalones oscuros y ajustados, con puro en mano y semblante alegre se acercó para despedir a su nieto y al resto de los chiquillos, ajeno a la fatal jugarreta que el destino le tenia preparada para minutos más tarde, en que moriría después de agonizar varias horas bajo la rueda de su tractor. Tiñendo de negro y de luto uno de esos días que parecían acertados.
Algunas señoras retiraban tímidamente la sobada cortina del balcón que daba a la plaza, para echar un vistazo a lo que ocurría, pero eran delatadas por la chispa de luz que emitían sus gafas al entrar en contacto con el resplandor del Sol. Otras, sin tan pudor, se animaban a exhibir su colorido batín, a juego con las flores de la fachada, ofreciendo discursos de precaución y modales los niños y profesores.
Allí permanecieron sentados en fila, sobre la larga y carcomida banqueta sujetada entre los dos pilares de la caseta. Apoyando la espalda en el cristal sucio y calcificado, colgando las piernas de pollo que iban desapareciendo según aumentaba la temperatura.
Ese día, el pelotón de batas gris y rosa de las nueve menos cuarto, armado con libros y carpetas, que atravesaba la avenida principal hasta llegar al colegio, se había anticipado una hora antes. Aquella mañana los uniformes y mocasines cedían la jornada a una heterogénea gama de chándales, sudaderas, bambas y todo tipo de objetos que conformaban y aderezaban una vestimenta cómoda, ágil y fresca. La multitud se había detenido justo a la mitad del cotidiano recorrido, agrupándose alrededor de la vieja e ignorada estación de autobús, concentrando el particular ambiente sonoro en una reducida porción de espacio.
Esta vez el alboroto lo complementaban el grupo de padres de las criaturas, más impacientados que sus hijos, que les apilaban las mochilas repletas de provisiones en las esquinas de la estructura acristalada y esperaban el momento de la despedida. Algunos con la ropa de trabajo y otros con el carrito de la compra a un lado, hacían fotos o charlaban amigablemente y se animaban a hacer pronósticos y previsiones del viaje.
La algarabía allí formada, no pasaba desapercibida. A esa hora empezaban el turno los trabajadores del molino y el señor Juan, con la camisa azul ducados remangada, pantalones oscuros y ajustados, con puro en mano y semblante alegre se acercó para despedir a su nieto y al resto de los chiquillos, ajeno a la fatal jugarreta que el destino le tenia preparada para minutos más tarde, en que moriría después de agonizar varias horas bajo la rueda de su tractor. Tiñendo de negro y de luto uno de esos días que parecían acertados.
Algunas señoras retiraban tímidamente la sobada cortina del balcón que daba a la plaza, para echar un vistazo a lo que ocurría, pero eran delatadas por la chispa de luz que emitían sus gafas al entrar en contacto con el resplandor del Sol. Otras, sin tan pudor, se animaban a exhibir su colorido batín, a juego con las flores de la fachada, ofreciendo discursos de precaución y modales los niños y profesores.
Allí permanecieron sentados en fila, sobre la larga y carcomida banqueta sujetada entre los dos pilares de la caseta. Apoyando la espalda en el cristal sucio y calcificado, colgando las piernas de pollo que iban desapareciendo según aumentaba la temperatura.
lunes, 7 de junio de 2010
El maravilloso mundo de las tragicomedias médicas...
Hará unos dos años, que mi vida familiar es de lo más entretenida. Todo se lo debo a mi madre, nunca me hubiera imaginado que tenía tal talento y poderío en el campo de la interpretación. No es porque sea mi madre pero, es de admirar el sobre esfuerzo que está haciendo. No tenía bastante con hacer su jornada laboral como todo trabajador, que un día al llegar a casa, un cúmulo de impulsos casi involuntarios acabaron por hacer explícita su vocación de actriz. De verdad, se lo toma en serio, no es que quiera convertirse en una Penélope Cruz, porqué no tiene edad para eso y además no le gusta. Pero la mujer le pone empeño, sí señor, y a los nuestros nos ha convencido. Ella sabe que la apoyamos en todo lo que hace, aunque casi nunca se lo transmitimos, por aquello de que siga esforzándose y no se confíe. Miren si le pone empeño que ya lleva poco más de un año de excedencia para dedicarse plenamente al arte dramático.
Mi madre se decantó por las tragicomedias médicas no son muy conocidas en nuestro país y es por eso que creo que aún están poco valoradas. Últimamente viene habiendo un auge en una especie de aproximación imperfecta o coloquial a este género, aunque en apariencia igual de compleja y completa, bajo mi punto de vista menos trabajado, simple y sin aporte alguno al verdadero arte. Pero su fama va en aumento gracias a una minoría apoyada por una especie de mecenas sanitarios, con influencias o que forman parte del círculo de poder de la medicina española.
Cuando mi madre se dejó asesorar por una completa y heterogénea plantilla de profesionales en el campo médico, después de infinitos castings y wanteds , que iban de la más absoluta gilipollez y simplicidad a una complexión fuera de lo común, le sugirieron que se decantara por arte jondo de la fibromialgia. Nunca me había interesado por esa maestría, incluso el nombre me sonaba raro. Al repetir la palabra en mi interior me venían a la mente aparatos de gimnasia, para adelgazar, tonificar los músculos. Incluso tecleándola en el ordenador, el corrector me lo marcaba en rojo.
Conocí varios casos de personas que antes que mi madre, habían descubierto esta habilidad. Señoras y señores armados con palos de escoba y chándales de tactel que se hacen cisco por no perderse ni una sesión de gimnasia rítmica organizada por su asociación, que se cabrean al haberse dejado el gorro de natación encima de la tabla de planchar, que no han lavado las mallas de danza, que les encantan las excursiones, o que hacen del ambulatorio un centro recreativo con la excusa de ir a buscar recetas.
Por un momento me imaginé a mi madre ataviada con alguno de estos atuendos, y mostrando una actitud devota por este tipo de actividades que apaciguarían las ganas de marcha de sus músculos. Pensé: ¿Esta mujer habrá hecho bien al tomar esa decisión? Y ella me dijo que esto no lo decidía su mente, que se llevaba dentro.
El caso es que nunca la he llegado a ver haciendo este tipo de actividades que alimentan cuerpo, mente… y currículum, si no que lo que hace ella es aún mejor y sin salir de casa. Y es que ella se dedica al cine. ¡Qué aptitudes macho!, ¡y qué dramatismo le pone!, incluso vivimos sus escenificaciones en primera persona y nos involucramos en ellas, y… ¡Qué subidón! Con mi madre se quedan pequeñas películas como “Los Lunes al Sol” o hasta “Rec”.
Diariamente vivimos escenas de todo tipo. Emotivas, dramáticas, cómicas y hasta de terror. Y es que mi madre está plenamente dedicada a su nuevo proyecto cinematográfico, convertido ya en una consistente saga. Fatiga Crónica IV, ¿un título de lo más sugerente, verdad? Con un repertorio de escenas, en las que yo también actúo, que van des de la mujer impedida en una cama hasta que se le relajan los músculos y el corazón, a la que debe traérsele la comida al más puro estilo francés, paseo zombie de la cocina al comedor, recreación del conejillo rosa de Duracel al que se le terminan las pilas mientras bate unos huevos o el drama de una mujer que se ve incapaz de realizar la más simple tarea o trabajo por falta de concentración y autoestima y entre muchos otros.
¡Los clava!, vaya crack está echa mi madre! , es como si lo estuviese viviendo realmente, y yo muchas veces me emociono. Y es que el largometraje está avalado y producido por grandes profesionales del sector médico.
Escribo esta carta para aquellos que no tienen la suerte de tener una hermana, padre, hijo, hija, tío o madre que aún no ha despertado esta destreza. ¡ No sabéis lo que os perdéis!, tiempo al tiempo. También me gustaría dedicarla a todas las personas que tienen artistas en casa dedicados al verdadero género de las tragicomedias médicas, ¿Qué show verdad?, uno no necesita tele para estar entretenido.
Me gustaría terminar este escrito de la misma manera que lo hizo el productor de la película “En tierra hostil” enviando un email a los miembros del jurado, pidiendo el voto para la ceremonia de los Oscars. Yo deseo que finalmente le den un premio o reconocimiento a mi madre por su gran papel. Más que nada porqué muchas veces, la perseverancia y la capacidad de superación, por muy ilimitada que parezca, llega a su fin si no se obtiene una recompensa. Y llega un momento en que las películas, y aun más las sagas, por muy buenas que sean, si los actores no están motivados por algún tipo de meta, se deterioran hasta perder totalmente su consistencia inicial.
Mi madre se decantó por las tragicomedias médicas no son muy conocidas en nuestro país y es por eso que creo que aún están poco valoradas. Últimamente viene habiendo un auge en una especie de aproximación imperfecta o coloquial a este género, aunque en apariencia igual de compleja y completa, bajo mi punto de vista menos trabajado, simple y sin aporte alguno al verdadero arte. Pero su fama va en aumento gracias a una minoría apoyada por una especie de mecenas sanitarios, con influencias o que forman parte del círculo de poder de la medicina española.
Cuando mi madre se dejó asesorar por una completa y heterogénea plantilla de profesionales en el campo médico, después de infinitos castings y wanteds , que iban de la más absoluta gilipollez y simplicidad a una complexión fuera de lo común, le sugirieron que se decantara por arte jondo de la fibromialgia. Nunca me había interesado por esa maestría, incluso el nombre me sonaba raro. Al repetir la palabra en mi interior me venían a la mente aparatos de gimnasia, para adelgazar, tonificar los músculos. Incluso tecleándola en el ordenador, el corrector me lo marcaba en rojo.
Conocí varios casos de personas que antes que mi madre, habían descubierto esta habilidad. Señoras y señores armados con palos de escoba y chándales de tactel que se hacen cisco por no perderse ni una sesión de gimnasia rítmica organizada por su asociación, que se cabrean al haberse dejado el gorro de natación encima de la tabla de planchar, que no han lavado las mallas de danza, que les encantan las excursiones, o que hacen del ambulatorio un centro recreativo con la excusa de ir a buscar recetas.
Por un momento me imaginé a mi madre ataviada con alguno de estos atuendos, y mostrando una actitud devota por este tipo de actividades que apaciguarían las ganas de marcha de sus músculos. Pensé: ¿Esta mujer habrá hecho bien al tomar esa decisión? Y ella me dijo que esto no lo decidía su mente, que se llevaba dentro.
El caso es que nunca la he llegado a ver haciendo este tipo de actividades que alimentan cuerpo, mente… y currículum, si no que lo que hace ella es aún mejor y sin salir de casa. Y es que ella se dedica al cine. ¡Qué aptitudes macho!, ¡y qué dramatismo le pone!, incluso vivimos sus escenificaciones en primera persona y nos involucramos en ellas, y… ¡Qué subidón! Con mi madre se quedan pequeñas películas como “Los Lunes al Sol” o hasta “Rec”.
Diariamente vivimos escenas de todo tipo. Emotivas, dramáticas, cómicas y hasta de terror. Y es que mi madre está plenamente dedicada a su nuevo proyecto cinematográfico, convertido ya en una consistente saga. Fatiga Crónica IV, ¿un título de lo más sugerente, verdad? Con un repertorio de escenas, en las que yo también actúo, que van des de la mujer impedida en una cama hasta que se le relajan los músculos y el corazón, a la que debe traérsele la comida al más puro estilo francés, paseo zombie de la cocina al comedor, recreación del conejillo rosa de Duracel al que se le terminan las pilas mientras bate unos huevos o el drama de una mujer que se ve incapaz de realizar la más simple tarea o trabajo por falta de concentración y autoestima y entre muchos otros.
¡Los clava!, vaya crack está echa mi madre! , es como si lo estuviese viviendo realmente, y yo muchas veces me emociono. Y es que el largometraje está avalado y producido por grandes profesionales del sector médico.
Escribo esta carta para aquellos que no tienen la suerte de tener una hermana, padre, hijo, hija, tío o madre que aún no ha despertado esta destreza. ¡ No sabéis lo que os perdéis!, tiempo al tiempo. También me gustaría dedicarla a todas las personas que tienen artistas en casa dedicados al verdadero género de las tragicomedias médicas, ¿Qué show verdad?, uno no necesita tele para estar entretenido.
Me gustaría terminar este escrito de la misma manera que lo hizo el productor de la película “En tierra hostil” enviando un email a los miembros del jurado, pidiendo el voto para la ceremonia de los Oscars. Yo deseo que finalmente le den un premio o reconocimiento a mi madre por su gran papel. Más que nada porqué muchas veces, la perseverancia y la capacidad de superación, por muy ilimitada que parezca, llega a su fin si no se obtiene una recompensa. Y llega un momento en que las películas, y aun más las sagas, por muy buenas que sean, si los actores no están motivados por algún tipo de meta, se deterioran hasta perder totalmente su consistencia inicial.
domingo, 6 de junio de 2010
La heroína de San Blas
Buenas,
después de un tiempo meditandolo he decidido abrir un blog. Un lugar donde transformar, pasar y hacer explícitos mis pensamientos perturbadores que transcurren por mi diminuto y amueblado cerebro. Hoy os dejo un retrato de un personaje un tanto peculiar. Espero que lo disfrutéis.
.....
Aceptar a la Esteban como animal de compañía debería darse por válido incluso fuera del juego Scattergories. Por si la sociedad española no tenía bastante con estar afiliada por obligación, a un programa de apadrinamiento para la Preservación de Especies de la Realeza en Peligro de Extinción, un día nos encontramos un animal con apariencia indefensa y se nos encoge el corazón.
La madre y la hija quieren quedárselo y el resto de la familia acaba por ceder y dar su visto bueno. Además, mirándolo bien, parece un bicho agradecido, con capacidad para entretener, nos hace reír su forma de actuar, su cercanía y consigue ganarse poco o mucho la confianza de los miembros de la familia.
Tras su ajado rostro, difícil de cuadrar visualmente con su esbelto y delgado cuerpo, ojos saltones y amoratados, nariz traqueteada y labios de salchichón, la protagonista esconde un pasado de telenovela. De esas como las que echan cada mediodía en Televisión Española y que multitud de señoras esperan con devoción la evolución de una trama que se conocen al dedillo, pero que en cada temporada es representada por actores diferentes.
Esa chica de barrio que se enamora del torero adinerado, famoso y putero , que se queda embarazada y es rechazada por la familia de él, viéndose obligada a abandonar el castillo y luchar a capa y espada por su hija, resurgiendo de los suburbios como la heroína justiciera.
Aunque en su caso, sea el espectro de su hija la que le permita asegurarse el pollo para sobrevivir. La chica de San Blas consigue salir adelante gracias a su don de retroalimentación. Capaz de vivir relatando sus desgracias, generar debate, controversia, especulación, rumor y polémica, retabilizando cada “error” del pasado, engordando los guiones de esa trama que nos apena y que vemos hecha realidad.
Y es , la sociedad, que por neciedad o compasión le abre las puertas de su casa, la corona princesa del pueblo, la ayuda, la defiende y se come las uvas con ella. Pasando del barro a lo más alto del Campanario en fracciones de campanadas. Un cielo virtual, que ella misma cree y crea, una carta endulzada que le empieza a pasar factura.
después de un tiempo meditandolo he decidido abrir un blog. Un lugar donde transformar, pasar y hacer explícitos mis pensamientos perturbadores que transcurren por mi diminuto y amueblado cerebro. Hoy os dejo un retrato de un personaje un tanto peculiar. Espero que lo disfrutéis.
.....
Aceptar a la Esteban como animal de compañía debería darse por válido incluso fuera del juego Scattergories. Por si la sociedad española no tenía bastante con estar afiliada por obligación, a un programa de apadrinamiento para la Preservación de Especies de la Realeza en Peligro de Extinción, un día nos encontramos un animal con apariencia indefensa y se nos encoge el corazón.
La madre y la hija quieren quedárselo y el resto de la familia acaba por ceder y dar su visto bueno. Además, mirándolo bien, parece un bicho agradecido, con capacidad para entretener, nos hace reír su forma de actuar, su cercanía y consigue ganarse poco o mucho la confianza de los miembros de la familia.
Tras su ajado rostro, difícil de cuadrar visualmente con su esbelto y delgado cuerpo, ojos saltones y amoratados, nariz traqueteada y labios de salchichón, la protagonista esconde un pasado de telenovela. De esas como las que echan cada mediodía en Televisión Española y que multitud de señoras esperan con devoción la evolución de una trama que se conocen al dedillo, pero que en cada temporada es representada por actores diferentes.
Esa chica de barrio que se enamora del torero adinerado, famoso y putero , que se queda embarazada y es rechazada por la familia de él, viéndose obligada a abandonar el castillo y luchar a capa y espada por su hija, resurgiendo de los suburbios como la heroína justiciera.
Aunque en su caso, sea el espectro de su hija la que le permita asegurarse el pollo para sobrevivir. La chica de San Blas consigue salir adelante gracias a su don de retroalimentación. Capaz de vivir relatando sus desgracias, generar debate, controversia, especulación, rumor y polémica, retabilizando cada “error” del pasado, engordando los guiones de esa trama que nos apena y que vemos hecha realidad.
Y es , la sociedad, que por neciedad o compasión le abre las puertas de su casa, la corona princesa del pueblo, la ayuda, la defiende y se come las uvas con ella. Pasando del barro a lo más alto del Campanario en fracciones de campanadas. Un cielo virtual, que ella misma cree y crea, una carta endulzada que le empieza a pasar factura.
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